¿Tiene sentido intentar hacer funcionar un programa en un sistema operativoinf para el que no fue diseñado y con el que se producen errores? La respuesta obvia es "depende", depende del esfuerzo que requiera hacerlo funcionar y también del esfuerzo que suponga para el usuario renunciar a un programa que conoce. Vamos a suponer que la renovación tecnológica es incuestionable, es decir, que pasados unos años toca cambiar de ordenadorinf, ya sea por su mal funcionamiento con los nuevos programas que vamos instalando, por fallos de sus componentes o por disponer de un presupuesto que tenemos que gastar sí o sí. El nuevo ordenador es más rápido, más ecológico y más bonito, pero se resiste a trabajar con nuestros antiguos programas y, no digamos, con los viejos periféricos. La incompatibilidad con los programas suele estar relacionada con el sistema operativo con el que viene equipado el nuevo ordenador; si por ese motivo tenemos que utilizar una versión más reciente o incluso de programa, desde luego será una molestia, pero cambiar de Microsoft Word a Open Office Writer (StarOffice), por ejemplo, sólo requiere aprender los menús del nuevo programa y alguna cosa más, pero en pocos minutos estaremos escribiendo y guardando documentos.